PROYECTO TRAVESSERA DE LES CORTS

Transformación de un piso

CLIENTE: Particular  |  Interiorismo particular  |  FECHA: 2023 y 2025

En este proyecto, se dividió en dos partes, en un primer lugar nos centramos en la remodelación de tres dormitorios dentro de un piso familiar, con el propósito de adaptar cada espacio a las necesidades reales de quienes los habitan, siempre buscando equilibrio, funcionalidad y calidez.

En el dormitorio principal, reconfiguramos por completo la distribución, ampliando la estancia gracias a la eliminación de una pared que anteriormente daba lugar a un pequeño despacho. Esta intervención permitió integrar una cómoda zona de trabajo y ganar sensación de amplitud. Ahora, el espacio fluye mejor, facilitando el acceso al armario y ofreciendo un rincón cómodo para trabajar o leer.

El mobiliario sigue una línea moderna y serena, en blanco y madera, aportando luz y calidez a partes iguales. Renovamos las paredes y añadimos un papel pintado en la zona de escritorio, que aporta un toque especial de color y personalidad. La paleta de colores neutros se ve enriquecida con detalles textiles y el propio papel, creando un ambiente equilibrado y acogedor.

En una de las habitaciones juveniles, retiramos el armario original para optimizar el espacio y adaptarlo mejor a las formas del dormitorio. Buscamos un diseño funcional y práctico, incorporando una cama alta que permite aprovechar el espacio inferior como zona de almacenaje. Además, diseñamos dos áreas de armario: una específica para la ropa y otra a modo de altillo, ganando capacidad sin restar amplitud. No faltó un rincón de lectura, que se creó sobre un baúl, aportando calidez y un lugar íntimo dentro de la habitación.

En la otra habitación juvenil, apostamos por una estética atemporal y flexible, pensada para acompañar el crecimiento de quien la habita.

La distribución del espacio se enfocó en facilitar el acceso al armario y crear un área de trabajo cómoda y despejada.

En la segunda fase del proyecto, nos adentramos en la zona de día de la vivienda familiar. Un espacio que pedía ser vivido de otra manera: más conectado, más abierto, más luminoso.

La intervención comenzó derribando límites. Literalmente. Eliminamos las paredes que separaban el recibidor del resto de la casa y la que aislaba la cocina y el comedor, para dar lugar a un espacio mucho más fluido y compartido. Una nueva distribución pensada para favorecer los encuentros cotidianos y las conversaciones improvisadas.

En el salón, restauramos la chimenea, colocamos estanterías flotantes, muebles diseñados a medida y un papel pintado delicado ayudando a crear un ambiente sereno, personal y acogedor.

En el comedor, el gran protagonista es un mueble de madera hecho a medida, que no solo ordena sino que también decora, aportando textura y calidez.

El antiguo balcón se transformó en un rincón especial. Un espacio que ahora invita a detenerse, a leer, a escuchar música o simplemente a disfrutar de la luz que entra a raudales. Una nueva zona de lectura que amplía el comedor y lo llena de vida.

Y como guiño final, junto a la cocina, creamos una pequeña zona de desayuno con taburetes altos. Un lugar pensado para las pausas breves, los cafés compartidos o las charlas sin prisa. Porque, al final, son esos pequeños momentos los que hacen hogar.

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Zona de noche

Zona de día